El realizador. ¿Quién soy y por qué esta película?
- Quentin Gustot
- 19 abr
- 1 min de lectura

Hace veinte años, me tomé un año sabático. Un paréntesis en mis estudios, un tiempo para respirar, para ver otras cosas. Trabajé seis meses y luego me fui seis meses a Ecuador.
Entre las muchas experiencias que viví allí, hubo dos semanas junto a una familia en los Andes, a 2.800 metros de altitud, no lejos de Riobamba, una ciudad de 100.000 habitantes. Una familia sencilla, con pocos recursos, pero con una calidez humana poco común. Allí conocí a Juan Patricio.
En esa época, a pesar de sus difíciles condiciones de vida, este hombre tenía una idea fija: plantar árboles. No era un proyecto formalizado, ni un plan escrito en un papel. Solo una convicción profunda, arraigada en él.
La vida continuó. Pasaron veinte años.
Y luego volví.
Lo que encontré me dejó sin palabras. Juan Patricio no había abandonado esa idea. Todo lo contrario: la había alimentado, año tras año, hasta transformar literalmente su mundo y su entorno.
Esta es la historia que quería contar. No porque sea espectacular en el sentido habitual de la palabra, sino precisamente porque no lo es. Juan Patricio no es un héroe de novela. Es alguien ordinario, como tú y como yo, que simplemente decidió no soltar una idea.
Esta película forma parte de algo más amplio que quiero explorar: retratos de personas comunes que logran cosas extraordinarias.
¿De dónde surge esa energía?
¿Cómo se mantiene una visión durante veinte años, sin recursos, sin reconocimiento?
¿Cómo se logra cambiar un rincón del mundo, una semilla a la vez?
Esas son las preguntas que me conmueven. Eso es lo que intento transmitir.








Comentarios